Qué es y cuándo usar la calculadora de frigorías para el aire acondicionado
La calculadora de frigorías para el aire acondicionado estima la potencia frigorífica que necesita una estancia según sus metros cuadrados, su exposición al sol y las personas que la ocupan. Da el resultado en frigorías, en vatios y en BTU, las tres unidades con las que se etiquetan los equipos.
Elegir bien la potencia es lo que marca que un aire acondicionado enfríe de verdad y lo haga de forma eficiente. Un equipo corto de potencia trabaja al máximo sin llegar a enfriar y se desgasta; uno sobredimensionado enfría a golpes, enciende y apaga continuamente, gasta de más y reseca el ambiente. La potencia justa es la que vence la carga térmica de la habitación con margen.
Indica la superficie de la estancia, su exposición solar y aislamiento, las personas habituales y los focos de calor extra como ordenadores o televisores grandes. La calculadora aplica la regla de referencia de unas 100 frigorías por metro cuadrado, ajustada por esos factores, y convierte el resultado a vatios y BTU. Es una estimación orientativa para acertar con el tamaño del equipo antes de comprarlo.
Cómo se calculan las frigorías de un aire acondicionado
El cálculo parte de la regla de las frigorías por metro cuadrado y le suma la carga de los ocupantes y los aparatos:
Frigorías = superficie × frigorías/m² + ocupantes extra × 100 + focos de calor × 100
Las frigorías por metro cuadrado varían con la exposición: 85 en estancias al norte y bien aisladas, 100 en una situación estándar y 120 con mucho sol o mal aislamiento. La regla base ya cubre a dos personas; a partir de la tercera, cada una añade unas 100 frigorías, igual que cada foco de calor.
Un ejemplo resuelto. Un dormitorio de 25 m² con exposición media y dos ocupantes: 25 × 100 = 2.500 frigorías. En las otras unidades son 2.908 vatios y 9.914 BTU, o 2,91 kW de potencia frigorífica. Ese es el equipo que mantiene la habitación fresca sin trabajar al límite.
La conversión entre unidades es fija: 1 frigoría/hora equivale a 1,163 vatios y a 3,97 BTU/hora. Por eso un equipo de 3.000 frigorías se anuncia también como de unos 3,5 kW o 12.000 BTU.
Casos prácticos de cálculo de frigorías
Un salón soleado de 40 m². Con exposición alta (mucho sol), cuatro personas habituales y dos focos de calor (un televisor grande y un ordenador): la base es 40 × 120 = 4.800 frigorías, más 200 por las dos personas extra y 200 por los focos, en total 5.200 frigorías, unos 6.048 vatios o 6,05 kW. Un salón orientado al sur con gente y electrónica pide bastante más potencia que un dormitorio del mismo tamaño.
Una habitación pequeña al norte. Un dormitorio de 12 m² bien aislado, orientado al norte y con una sola persona: 12 × 85 = 1.020 frigorías. Un equipo pequeño de 1.500 frigorías sobra. Las estancias al norte y con buen aislamiento necesitan menos potencia por metro cuadrado.
El salto entre dos y tres personas. Una sala de 30 m² con exposición media para dos personas pide 3.000 frigorías; para tres, 3.100. Cada cuerpo añade calor, igual que cada equipo electrónico encendido, y por eso una sala muy ocupada necesita más potencia que la misma sala vacía.
Errores comunes al calcular las frigorías
- Mirar solo los metros cuadrados. La superficie es el punto de partida, pero la orientación, el aislamiento, las personas y los aparatos cambian mucho el resultado. Dos salas de 25 m² pueden necesitar potencias muy distintas.
- Sobredimensionar "por si acaso". Un equipo demasiado grande enfría a tirones, arranca y para sin parar y consume de más. Pasarse de potencia no enfría mejor.
- Confundir frigorías con BTU. No son la misma cifra: 1 frigoría son casi 4 BTU. Un equipo de 3.000 frigorías son unos 12.000 BTU. Comparar un número de frigorías con uno de BTU lleva a elegir mal.
- Olvidar la altura del techo. La regla de 100 frigorías/m² asume techos de unos 2,5 m. Con techos altos conviene calcular por volumen (metros cúbicos × 50) para no quedarse corto.
- Ignorar las grandes cristaleras. Un ventanal al sur mete mucho calor. En esos casos conviene usar la exposición alta aunque la estancia no sea grande.