Calculadoras de energía
Las calculadoras de energía sirven para saber cuánta electricidad consume un equipo y cuánto cuesta tenerlo en marcha. Convierten la potencia de un aparato, sus horas de uso y el precio del kilovatio hora (kWh) en una cifra de gasto mensual y anual. Las usan particulares que quieren bajar la factura de la luz, autónomos que trabajan desde casa y técnicos que dimensionan instalaciones.
Todo gasto eléctrico se reduce a la misma operación: la potencia por el tiempo da la energía consumida, y esa energía por el precio del kWh da el coste. A partir de ahí se responde a las dudas habituales: cuánto cuesta el aire acondicionado al mes, qué gasta un electrodoméstico encendido todo el día o cuánta factura cubre una instalación de autoconsumo.
Qué se calcula en energía
- Consumo de un aparato: la energía en kWh que gasta un electrodoméstico según su potencia y sus horas de uso.
- Coste de la luz: el gasto mensual y anual de ese consumo al precio del kWh que pagas en tu factura.
- Comparación entre equipos: el sobrecoste de un aparato antiguo frente a uno eficiente con la misma función.
- Autoconsumo solar: la parte de la factura que cubre una instalación fotovoltaica con su producción.
Conceptos clave de energía
Kilovatio hora (kWh): unidad de energía que factura la compañía eléctrica. Un aparato de 1.000 W (1 kW) encendido una hora consume 1 kWh.
Potencia (W o kW): el ritmo al que un equipo gasta electricidad. Figura en la placa de características o en la etiqueta energética del aparato.
Precio del kWh: lo que cuesta cada kilovatio hora. La media del mercado regulado (PVPC) en 2026 es de 0,1274 €/kWh, con tramos horarios más baratos de madrugada y más caros a primera hora de la noche.
Potencia contratada: el máximo que admite la instalación a la vez, en kW. Es la parte fija de la factura: una potencia ajustada a lo necesario rebaja el término de potencia.
Etiqueta energética: clasifica los electrodomésticos de la A (más eficiente) a la G. Un equipo de clase A gasta bastante menos que uno de clase F con la misma prestación.
Cómo se calcula el gasto de electricidad
El consumo diario es la potencia en kilovatios por las horas de uso. El coste es ese consumo por el precio del kWh. Un radiador de 1.500 W encendido 3 horas al día consume 4,5 kWh diarios; a 0,15 €/kWh son 20,25 € al mes y 246,38 € al año. El mismo cálculo sirve para cualquier aparato cambiando su potencia y sus horas.
Preguntas frecuentes sobre energía
¿Cómo se calcula lo que gasta un electrodoméstico?
Se multiplica su potencia en kilovatios por las horas de uso y por el precio del kWh. Un horno de 2.000 W usado 1 hora al día consume 2 kWh diarios: a 0,15 €/kWh, 9 € al mes. La potencia aparece en la placa del aparato y el precio, en la factura.
¿Qué diferencia hay entre potencia y consumo?
La potencia (W) es el ritmo al que un aparato gasta electricidad; el consumo (kWh) es la energía que acumula según el tiempo encendido. Dos aparatos de la misma potencia gastan distinto si uno funciona el doble de horas que el otro.
¿Cuánto cuesta tener un aparato en standby?
Un equipo en espera gasta entre 1 y 10 W de forma continua. Un televisor de 5 W en standby durante las 20 horas que está apagado suma 36,5 kWh al año: 5,48 € a 0,15 €/kWh. Apagar las regletas elimina ese gasto.
¿Por qué cambia el precio de la luz a lo largo del día?
La tarifa regulada (PVPC) fija un precio distinto cada hora según la demanda. Las horas de madrugada y el fin de semana son las más baratas; las de primera hora de la noche, las más caras. Programar la lavadora o el lavavajillas en las horas valle reduce el coste.
¿Cómo afecta la potencia contratada a la factura?
La potencia contratada se paga todos los meses, se use o no. Tener contratados 5,75 kW cuando con 4,6 kW basta encarece la parte fija de cada recibo sin aportar nada. Revisar la potencia es uno de los ajustes que más rebajan la factura.
¿Cuánto ahorra el autoconsumo solar?
El ahorro es la electricidad que dejas de comprar a la red porque la generan tus paneles. Cuanto mayor es el consumo en horas de sol, mayor es el aprovechamiento: una vivienda con actividad de día rentabiliza la instalación más que una vacía hasta la noche.