Qué es el punto de rocío y cuándo calcularlo
El punto de rocío es la temperatura a la que el aire se satura de vapor de agua. Cuando una superficie está a esa temperatura o por debajo, el vapor que hay en el ambiente se condensa sobre ella: es el agua que aparece en los cristales en invierno, en el espejo del baño después de la ducha o en la parte fría de un muro mal aislado.
A diferencia de la humedad relativa, que cambia al variar la temperatura aunque la cantidad de vapor sea la misma, el punto de rocío es una medida absoluta del contenido de agua del aire. Un salón a 20 °C con un 60 % de humedad tiene un punto de rocío de 11,99 °C: cualquier superficie por debajo de esos 12 grados condensará.
Esta calculadora aplica la fórmula de Magnus-Tetens, devuelve el punto de rocío y la humedad absoluta en gramos por metro cúbico y compara el resultado con la temperatura de la superficie que introduzcas, para avisar del riesgo de condensación en un cristal, un puente térmico o una tubería.
Cómo se calcula el punto de rocío con la fórmula de Magnus
La fórmula de Magnus-Tetens se resuelve en dos pasos. Primero se calcula un término intermedio a partir de la temperatura del aire (T, en grados centígrados) y la humedad relativa (HR, en porcentaje):
α = (17,27 × T) / (237,7 + T) + ln(HR / 100)
Y con él, la temperatura de rocío:
T_rocío = 237,7 × α / (17,27 − α)
Los coeficientes 17,27 y 237,7 son los de Magnus, y mantienen el error por debajo de 0,4 °C en todo el rango de −45 a 60 °C, que cubre cualquier aplicación de edificación o meteorología.
Un ejemplo resuelto a 20 °C y 60 % de humedad: α = (17,27 × 20) / 257,7 + ln(0,6) = 1,3403 − 0,5108 = 0,8295. El punto de rocío es 237,7 × 0,8295 / (17,27 − 0,8295) = 11,99 °C.
La humedad absoluta se obtiene de la presión de vapor. La de saturación es es = 6,112 × e^(17,27·T/(237,7+T)) hPa, la real es esa presión por la humedad relativa, y la masa de agua por metro cúbico sale de 216,7 × e / (273,15 + T). En el ejemplo anterior son 10,36 gramos de agua por metro cúbico de aire.
Casos prácticos de condensación y punto de rocío
Cristal simple en invierno. Un salón a 20 °C y 60 % de humedad tiene el rocío en 11,99 °C. Un cristal simple con el exterior a 2 °C se queda en torno a 14 °C por la cara interior: le sobran menos de dos grados, así que basta una noche fría o una cena con varias personas para que empiece a llorar el vidrio.
El espejo del baño. Después de una ducha, el baño llega a 25 °C con un 80 % de humedad y el punto de rocío sube a 21,30 °C. El espejo, que sigue a la temperatura de la pared (18 °C), está 3,3 grados por debajo: condensa por completo. Ventilar y bajar la humedad es lo único que lo evita.
Un puente térmico en la esquina. Un dormitorio a 22 °C y 65 % de humedad tiene el rocío en 15,11 °C. La esquina del muro exterior, peor aislada, se queda en 17 °C: solo 1,9 grados de margen. Ese margen tan estrecho es la firma de las manchas de moho en las esquinas.
Ambiente seco de invierno. El mismo salón a 21 °C pero con un 35 % de humedad tiene el punto de rocío en 4,95 °C y solo 6,4 gramos de agua por metro cúbico. Con la superficie a 16 °C, el margen es de 11 grados: sin riesgo alguno.
Sótano en verano. Un local a 15 °C con 90 % de humedad tiene el rocío en 13,37 °C. Un suelo a 12 °C condensa: por eso el aire caliente del exterior empeora la humedad de los sótanos frescos en lugar de secarlos.
Errores comunes al interpretar el punto de rocío
- Confundir humedad relativa con cantidad de agua. El 60 % a 20 °C son 10,36 g/m³, mientras que el 80 % a 30 °C son 24,21 g/m³. La humedad relativa solo indica cuán cerca está el aire de saturarse a esa temperatura.
- Medir la temperatura del aire en lugar de la de la superficie. La condensación ocurre en la superficie fría, y su temperatura es siempre menor que la del ambiente en muros y ventanas mal aislados.
- Ventilar en el momento equivocado. Introducir aire exterior húmedo y caliente en un espacio frío eleva el punto de rocío interior y provoca condensación en lugar de eliminarla.
- Tratar el moho solo con lejía. El moho se reproduce mientras la superficie siga por debajo del punto de rocío; la solución es subir la temperatura de esa superficie o bajar la humedad del ambiente.
- Pensar que un margen de un grado es suficiente. Con menos de 3 grados entre la superficie y el punto de rocío basta una variación normal de temperatura para que aparezca condensación.