Qué es una rampa accesible y cuándo comprobar su pendiente
Una rampa de itinerario accesible es la que forma parte del recorrido que debe poder usar cualquier persona, incluida una que se desplace en silla de ruedas, para acceder a un edificio o moverse por él. El Código Técnico de la Edificación fija sus límites en el Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad (DB-SUA 1), y el más conocido es la pendiente máxima.
Ese límite no es un número único, sino que se ajusta a la longitud del tramo: 10 % en tramos de menos de 3 metros, 8 % en tramos de menos de 6 metros y 6 % en el resto. Cuanto más largo es el esfuerzo, menos inclinación se admite. La pendiente transversal, la que hace que la silla derive hacia un lado, tiene su propio tope del 2 %.
Esta calculadora comprueba si una rampa concreta cumple, calcula la longitud mínima que necesita para salvar un desnivel dado y avisa de cuántas mesetas intermedias hacen falta, ya que cada tramo admite hasta 9 metros de proyección horizontal.
Cómo se calcula la pendiente de una rampa accesible
La pendiente se expresa en porcentaje y es la relación entre lo que se sube y lo que se avanza en horizontal:
Pendiente (%) = desnivel ÷ longitud en planta × 100
La longitud que entra en la fórmula es la proyección horizontal, la que mediríamos sobre el plano, no la longitud inclinada de la superficie de la rampa.
Un ejemplo resuelto: para salvar un escalón de portal de 40 cm con 5,5 metros disponibles, la pendiente es 0,40 ÷ 5,5 × 100 = 7,27 %. Como el tramo mide menos de 6 metros, el máximo admisible es el 8 %, así que cumple.
El cálculo inverso, la longitud mínima necesaria, tiene una vuelta de tuerca: el límite lo fija la propia longitud resultante, así que hay que comprobarlo en orden. Para esos mismos 40 cm, al 10 % harían falta 4 metros, pero 4 metros ya no es «menos de 3», así que ese límite no aplica; al 8 % salen 5 metros, que sí quedan por debajo de 6 y son válidos.
Ese encadenamiento produce resultados que sorprenden. Un desnivel de 45 cm en exactamente 6 metros da una pendiente del 7,5 %, pero al llegar a 6 metros el máximo baja al 6 %, de modo que no cumple: la solución es acortar la rampa a 5,63 metros y ganar pendiente admisible.
Casos prácticos de rampas accesibles
Escalón de portal. Una comunidad quiere eliminar los 40 cm de desnivel de su entrada y dispone de 5,5 metros de acera. La pendiente resultante es del 7,27 % frente al 8 % máximo: cumple, sin necesidad de mesetas porque el tramo no llega a 9 metros.
Bordillo de acceso. Un desnivel de 20 cm resuelto en 2 metros da exactamente el 10 %. Al medir el tramo menos de 3 metros, el límite es precisamente el 10 %, así que cumple justo en el borde de la norma.
Cambio de nivel de un metro. Para salvar 100 cm con 12 metros disponibles, la pendiente sale del 8,33 %, por encima del 6 % exigido a los tramos largos. La longitud mínima necesaria son 16,67 metros, y a partir de 9 metros de proyección horizontal hay que intercalar una meseta. Con 20 metros de recorrido la pendiente baja al 5 % y hacen falta 2 mesetas.
Rampa de garaje frente a rampa accesible. Una rampa de vehículos con un 12 % de pendiente es habitual, pero queda fuera de los límites de un itinerario accesible en cualquiera de sus tres tramos. Son elementos distintos con exigencias distintas.
Errores comunes al proyectar una rampa accesible
- Medir la longitud inclinada en lugar de la horizontal. La pendiente se calcula sobre la proyección en planta. Usar la longitud de la superficie da un porcentaje menor que el real.
- Aplicar el 10 % a cualquier rampa. Ese límite solo vale para tramos de menos de 3 metros. Un tramo de 8 metros al 10 % incumple con holgura.
- Olvidar las mesetas. Los tramos admiten hasta 9 metros de proyección horizontal; a partir de ahí hace falta una meseta intermedia.
- Ignorar la pendiente transversal. El 2 % máximo evita que la silla derive lateralmente, y se incumple con facilidad al ajustar el desagüe del pavimento.
- Pensar que con la pendiente basta. El DB-SUA exige además anchura mínima, pasamanos a ambos lados cuando el desnivel supera ciertos valores, pavimento antideslizante, señalización táctil y espacio de maniobra al inicio y al final.
- Confundir «rampa» con «pequeño resalto». Un desnivel de hasta 5 cm se resuelve con un plano inclinado de hasta el 25 % según el propio DB-SUA; los criterios de este cálculo aplican a las rampas propiamente dichas.